Wednesday, April 2, 2014

Filial


Fotografía: M. Gloria Rodríguez
Madre:
Desde la raíz profunda de mi entendimiento
vislumbraba la urdimbre de tus manos.
Yo era alondra en nido de musgos y hiedras silvestres;  
era luz en la pupila inquieta de tus ojos.
En tus retinas se esfumaba la tarde en plenitud de risas.

Cuando era gacela, me esperabas con alas abiertas.
Tejías sueños que me envolvían cada mañana,
palpabas las vértebras de mis pensamientos,
tocabas reminiscencias de mis primeros hermanos,
aquellos que tocaban notas en pentagramas de viento.

Fui barro entre tus manos, espejo y raíz de tu pensamiento;
te volviste rosa y aspiré tu aroma;
me convertí en abeja y produje miel para mis deudos;
busqué en rincones del tiempo hasta quedar exhausta,
exhausta del palpitar de mis dedos.

Fui de tus raíces sueños alados y crepitar de fuego;
me quisiste desde antes, igual que a mis hermanos dispersos,
fuimos trascendencia, perpetuidad reflejada en retinas,
y sueños aleteando entre bandada de loros a lo lejos.

Desde la raíz profunda de mi entendimiento
te he amado y sigo adherida a tus paredes.
Con hilos invisibles me llamas cada tarde 
y mi pensamiento vuela hasta tus brazos 
que alumbran los días nublados.

Seguimos escuchando el crepitar del fuego,
saboreando  el fruto de los años como en aquellos tiempos:
cuando yo era alondra, cuando yo era gacela desnuda 
y me esperabas con tus alas abiertas.

                                                            M.G. Rodriguez

Monday, July 22, 2013

Invisible


                                                             Palabra de poeta
                            Compilación de Ramiro Rodríguez (ALJA Ediciones)
                                      Portada de NoraIliana Esparza Mandujano
  
"Y ENTONCES, coléricos, nos desposeyeron, 
nos arrebataron lo que habíamos atesorado: la palabra,
 que es el arca de la memoria”.
Rosario Castellanos
 I

Nube de polvo levita en calles enmudecidas,
desiertas, apagadas.
Rostros escondidos tras ventanas,
con miedos agazapados en las sienes.
Manos temblorosas, hojas a merced del viento.
No hay sonrisas,
sólo temor sobre hombros lapidando lenguas.
Ya no es palabra, la palabra:
es látigo,
garra de tigre,
diente.
Es fantasma buscando un vástago en la niebla.
Es cansancio que encierra reminiscencias
sepultadas por el miedo.
El tiempo se convulsiona entre muros:
el pueblo se asfixia por la ausencia de palabras. 
Ya no hay voz.

 III

Voz de alondra,
en madrugada desapareces.
Flujo de peces sin ojos,
memoria en sonidos muertos.
Tocas puntos infinitos,
te pierdes en letras escurridizas
y escapas.
Voz de mis primeros hermanos,
hijos primitivos del viento;
no temas: habla,
canta.
Tu voz no es eco,
se transporta
hasta los confines del tiempo
y regresa en vocablo sonoro
al despertar de su letargo milenario.

                                                      M. Gloria Rodríguez 


Wednesday, January 16, 2013

Carcelero


                                                         "Detente sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero "
                                                                                            Sor Juana Inés de la Cruz
                                                                                                                                                   
                                                                                                                                               
     
                                                                                                                                       
Fotografía: Gloria Rodríguez
Grato dolor me causan tus ardores
bella prisión del pecho adormecido,
¿por qué te muestras siempre tan esquivo,
si dices que me quieres, mil amores?

No evadas, corazón que alegre vivo
cuando dices tenerme amor sincero,
lléname de ilusión porque yo sigo
adorando tus brazos carcelero

No te importan mis súplicas malvado
y que mi alma por ti quede desecha
pues me echas al olvido descuidado

y mi bella ilusión queda maltrecha
con tu desdén que yo habré sepultado
apagarás el fuego de esta mecha.
  
                                              Maria Gloria Rodríguez

Monday, October 15, 2012

Vorágine





                                      
Fotografía: Gloria Rodríguez
Las palabras se agolpan,
se estampan en el viento,
vuelan en desbandada,
me evaden,
se escabullen.
Gotas cayendo en mis dedos,
se mimetizan en mis manos,
entre rosas de olvidos
y gardenias blancas.
Se pierden en madrugadas de insomnios,
en sollozos de viento.
Al amanecer surge un poema
que escribo bajo tu piel
olor-color canela
que guardo en mi evocación.
                                                              MGR

 (Del poemario "Palabra de poeta" 2012)


Monday, November 21, 2011

Análisis:"Donde habita el olvido" de Luis Cernuda

Fotografía: Ramiro Rodríguez

Donde habite el olvido,
En los vástagos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

 Donde  mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

 Allí donde termina este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometido a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

 Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño

Allá, allá lejos,
Donde habite el olvido.

“Donde habite el olvido”
                            de Luis Cernuda (Generación del 27)

Poeta tras una figura de humo, de niebla, de espuma. Poeta de ecos y olvidos, que busca un espacio y que habla con los ángeles. Así es Luis Cernuda nacido en Sevilla, España en 1902. Su fructífero sendero poético contiene entre poesía surrealista, social y romántica. Ha bebido del estilo poético de Bécquer, Juan Ramón Jiménez, Alberti, Garcilaso de la Vega y  Quevedo. Con léxico sencillo aborda temas como el cielo, el mar, la luz, la muerte, la soledad y el dolor.

En 1934 publicó su poemario Donde habite el olvido en el cual aborda el estilo romántico. Usa un lenguaje sencillo con profundidad de pensamiento. Algunos poemas están llenos de sensualidad y en otros la luz es parte fundamental.

Este artículo contiene un análisis del poema I “Donde habite el olvido”, del poemario con el mismo nombre. En la obra se puede apreciar la influencia de las Rimas de Bécquer y precisamente de la rima LXVI, del penúltimo verso, es de donde toma el nombre para su libro. En la rima LXXIII de Bécquer, el tema central es la vida después de la vida  Cernuda, en la rima I, alude también a dicho tema.

“Donde habite el olvido” es un poema sin métrica ni rima, de versos irregulares, es decir, verso libre. Maneja quintetos, tercetos y cierra el poema con una estrofa de dos versos. Poema donde la anáfora y la repetición de expresiones de lugar (donde) son puntos clave. Poema con estructura cerrada, es decir, termina con la misma frase con la que lo inicia.

“Donde habite el olvido” nos conduce a un lugar donde el silencio mora, donde hay abandono, donde no hay sueños ni sexualidad. "Donde habite el olvido,/… /Donde yo sólo sea/Memoria de una piedra sepultada entre ortigas" el autor nos lleva por los parajes de la muerte, más allá del cuerpo, más allá de la muerte física, donde ya sus deudos no lo recuerden, donde sólo quede un cuerpo lapidado sin necesidades físicas, donde el amor no lo atormente más.

En la cuarta estrofa, Luis Cernuda hace mención al amor exigente, al amor que esclaviza, que subyuga, que exige su igualdad y dice: "dueño a imagen suya, /Sometiendo a otra vida su vida," refiriéndose a la esclavitud en el amor, al amor controlador y muestra el deseo de estar donde el amor no sea condicionado.

En la quinta estrofa, el poeta busca la libertad de sentimientos: "Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, / Disuelto en niebla, ausencia," ausencia sin gravedad, sin peso. Ausencia que se disuelva en el viento como partículas de vapor. El poeta anhela ser recordado, no concibe la idea de que sus libros vayan a ser lapidados por el tiempo, no desea que se pierdan entre otros libros que sólo sirven para conciliar el sueño, él busca su espacio, busca la trascendencia.

Para concluir, Luis Cernuda es  el poeta romántico y surrealista. Su poesía tiene como marco el espacio infinito donde él deseaba situarla. Su nombre es más que “Memoria de una piedra sepultada entre ortigas”, es el deseo que él tuvo: recordar un olvido.

Luis Cernuda fue el poeta que buscaba su espacio y ahora permanece en aras de la literatura.

Wednesday, August 10, 2011

Letargo

                                       Fotografía: M. Gloria Rodríguez
Fotografía: Gloria Rodíguez
   
Hoy
aquí                          
en el viento de abril
tú y yo
          bajo el letargo de los días (1)
inmersos en el sol candente
             de un verano temprano (2)
desnudos
 bajo la lupa de Dios
 pequeños entre los signos
                      inexplicables del día (1)
en espera de lo inesperado (2)
renacemos en el sudor
de nuestros pensamientos
tú y yo
                    en el umbral del sueño (1)
en alas de libertad
                    rumbo a lo desconocido (2)
nos reconstruimos con la lengua
                                              del ocio (1)
 nos fragmentamos en partículas de luz (2)
 amanecemos con el aliento a toronja
  nos rendimos
                       tú y yo
                                   hoy
                                           aquí (1)
                                                  

                                 (1) Ramiro Rodríguez
                                 (2) Gloria Rodríguez

Sunday, July 17, 2011

Sueños

Gloria Rodríguez (Pintura)
 Dibujo tu rostro,
te cristalizo en letras,
sigo tu huella hasta
caer la noche y
entonces me vuelvo vaho
para tocar tu aliento,
me vuelvo humo
para entrar en tu pelo,
me acomodo
entre las letras de tu nombre
y me vuelvo tilde,
(me vuelvo acento)
mayúsculas, minúsculas.
Conjugo tu nombre
y de mi boca
emanan aves blancas,
trazo tus ojos en el viento
y de mis manos brota follaje
donde anidan alondras
que se quedan como
huéspedes eternos,
me vuelvo suspiro,
grito momentáneo, y
la vida se eterniza con tu aliento, 
todo dentro de un sueño
donde tú eres quien escribe.

                                                   M.G.R.